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Enemigos del Sol  
 
 
 
 
 
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ENEMIGOS DEL SOL

Raúl Serrano

Algunas sustancias que ingerimos, principalmente medicamentos, se diseminan por todo el cuerpo y al entrar en contacto con los rayos solares provocan reacciones desagradables en la piel que pueden ser el inicio de problemas mayores; ¿le interesa saber cómo prevenirlos?

Está científicamente comprobado que el Sol es fuente de energía vital que mejora nuestro estado de ánimo dándole fuerza y optimismo; tampoco hay que olvidar que su luz es imprescindible para la síntesis de la vitamina D, la cual es fundamental para desarrollo y fortaleza de huesos y músculos, que junto al calcio previene el raquitismo (enfermedad que causa debilitamiento y reblandecimiento de los huesos), además favorece la activación de la vitamina C y mejora gran parte de los casos de acné y psoriasis (enfermedad que ocasiona engrosamiento, lesiones de color rojo, así como inflamación y descamación en la piel) reduciendo la intensidad de la enfermedad.

Sin embargo, es igualmente sabido que el "astro rey" causa daños en la epidermis si se expone por periodos prolongados, desde manchas (pecas) y quemaduras leves hasta el doloroso cáncer conocido como melanoma.

Algunos de los casos de reacciones de la piel a la exposición al Sol se deben a sustancias que son parte de medicamentos, cosméticos e incluso alimentos que consumimos de manera natural. Lo que sucede es que el compuesto, una vez que es ingerido y diseminado por el cuerpo, llega a la piel y se une a las proteínas que normalmente se alojan ahí y forman un producto que absorbe la luz solar (especialmente rayos ultravioleta), produciendo una reacción alérgica conocida como fotoalergia.

¿Alergia al Sol?
Es de destacar que lo que algunas personas conocen como "alergia al Sol" en realidad es un término que no existe en Medicina, y que en vez de ello se reconoce como fotodermatitis alérgica, es decir, conjunto de reacciones alérgicas cutáneas por la exposición al "astro rey".

Algunos de los medicamentos más populares y sus compuestos fotosensibilizadores son:

  • Antiacnéicos (vitamina A ácida, peroxido de benzoilo y tretinoina).
  • Antiarrítmicos (amiodarona).
  • Antibióticos (tetraciclinas y derivados).
  • Anticancerosos (metotrexato, pentostanina, tegafur, fluorouracilo, vinblastina, vinorelbina).
  • Anticonceptivos orales.
  • Anticonvulsivantes (hidantoína, usada frecuentemente en el tratamiento de epilepsia).
  • Antidepresivos, al igual que tranquilizantes psicotrópicos, hipnóticos (clordiacepoxido, imipramina, nitracepain, amitriptilina, doxepina, nortriptilina y trimipramina).
  • Antidiabéticos orales e hipoglucemiantes (sulfonilureas: carbutamida, tolbutamida, clorptopamida).
  • Antihipertensivos (diltiazen, nifedipino).
  • Antihistamínicos (prometacina).
  • Antimicóticos de amplio uso (griseofulvina).
  • Antimicrobianos (ciprofloxacina, ofloxacina, enoxacina, grepafloxacina, levofloxacina, pefloxacina, trovafloxacina, acido nalidixico, tetraciclina, doxiciclina, minociclina, oxitetraciclina, demeclociclina, azitromicina, sulfamidas).
  • Antiinflamatorios no esteroideos (llamados aines, entre ellos ketoprofeno, lornoxicam, meloxicam, piroxicam, naproxeno, sulindac y acido tiaprofenico).
  • Antipalúdicos (cloroquina).
  • Antirreumáticos y antiinflamatorio (indometacina y fenilbutazona nitracepan).
  • Antirreumáticos (indometacina, fenílbutazona y aurotiomalato sódico).
  • Antituberculosos (isoniacida).
  • Diuréticos (furosemida, piretanida, clortiazidas y derivados).
  • Estrógenos (estradiol) y progestágenos.
  • Psorelenos (usados en el tratamiento de ciertos problemas en la piel, como vitiligo (enfermedad caracterizada por la destrucción de células productoras del pigmento que da color a la piel, llamado melanina), y psoriasis.

Compuestos fotosensibilizantes presentes en cosméticos o productos de aplicación directa sobre la piel:

  • Aceites esenciales de bergamota, cedro y limón.
  • Acido paraaminobenzoico (paba).
  • Alquitranes y derivados (para el tratamiento de psoriasis).
  • Anilinas.
  • Benzofenonas y cinamatos (en filtros solares).
  • Cumarinas y derivados (de uso común en perfumes y colonias).
  • Ácido nalidíxico (desinfectante antibacteriano).
  • Eosina, fluoresceína y azul de metileno (en fórmulas de colorantes y tintes).
  • Fernegan (utilizado como antihistamínico tópico en procesos alérgicos, picaduras o urticarias).
  • Futocumarina y psoralenos (tratamiento del vitiligo).
  • Hidroquinona (usada para blanquear manchas en piel).
  • Productos vegetales, como apio, zanahoria o limón (son parte de filtros o activadores del bronceado).
  • Quinina (ingrediente de lociones y tópicos capilares).
  • Salicilamidas, hexaclotofenos, tricarbonilidas (en desodorantes, bacteriostáticos, shampoos y jabones).

Por otra parte, hay alimentos que contienen sustancias que al consumirlas sensibilizan la piel al exponerla al Sol, entre las que pueden mencionarse edulcorantes (sustitutos de azúcar) en cuya fórmula se incluyen iclamatos y derivados, así como apio, mostaza y zanahoria. Algunos productos naturales al aplicarse directamente sobre la piel también promueven su bronceado, como los jugos de lima, naranja y limón, o bien en infusiones como perejil, hinojo, eneldo, manzanilla y hierba de San Juan.

¿Qué procede?
El tiempo aproximado que pasa entre la administración de la sustancia fotosensibilizadora, la exposición al Sol y la aparición de las lesiones cutáneas puede oscilar entre 6 y 24 horas. Los síntomas más comunes son enrojecimiento de la zona, comezón, inflamación y pequeñísimas protuberancias (ampollas o vesículas) que contienen líquido o sangre; posteriormente se presentan costras y descamación, para finalmente dejar manchas oscuras (proceso llamado eccema).

Si persiste la exposición, el problema se extenderá a todo el cuerpo y podrá continuar durante meses o años, a pesar de no existir contacto con la sustancia responsable; en cambio, si no hay contacto posterior con los rayos solares, el daño se detendrá.

Es de suma importancia destacar que no todos quienes utilizan estas sustancias desarrollan fotodermatitis alérgica, lo que hace pensar a los especialistas que existe algún factor genético que la predispone, aunque esto sigue siendo motivo de estudio.

Por otra parte, el médico especialista en problemas de la piel (dermatólogo) o bien de alergias (alergólogo) realizará un diagnóstico del problema tomando como base cuidadosa exploración física buscando siempre las lesiones eccematosas y su distribución en las zonas expuestas al Sol.

Por principio de cuentas se suspenderá la administración del compuesto y la exposición al Sol, además de prescribir corticoides (para disminuir la inflamación) por vía oral y localmente en las lesiones eccematosas. En caso que éstas supuren (proceso de exudación) también está indicado aplicar sulfato de cobre o permanganato potásico. El paciente debe mejorar rápidamente en 2 ó 3 días, llegando a la curación total al transcurrir entre 7 y 9 días.

Las lesiones, que pueden aparecer a cualquier edad, se distribuyen en áreas de contacto, sobre todo en brazos y piernas. La erupción aguda cede espontáneamente, pero el aumento en el color de la piel puede persistir durante semanas.

Prevenir y no lamentar
En primera instancia es conveniente comentar al médico de cabecera si usted contempla vacaciones o actividades en días soleados y está bajo tratamiento medicinal, de manera que sepa si los compuestos de los fármacos que le está prescribiendo pueden causar fotodermatitis alérgica.

No obstante, nunca está de más contemplar ciertas precauciones que pueden evitarnos desagradables momentos:

  • Evite la exposición al Sol entre las 10:00 y 16:00 horas, lapso en que la radiación es más intensa, aun en días nublados.
  • Emplee crema protectora resistente al agua, en cuya fórmula se contemple óxido de zinc, bloqueador efectivo que de no contenerse puede ser comprado aparte y ser usado como protector adicional en nariz, mejillas, orejas y hombros.
  • Igualmente puede utilizar filtros solares, productos que se clasifican de acuerdo al factor de protección solar (FPS), el cual indica el nivel de acción contra los rayos del Sol, además de que determina el tiempo que puede permanecerse expuesto sin que se corran riesgos. Lo anterior lo explica el número que acompaña a las siglas FPS y que se obtiene al multiplicar el tiempo en que la piel comienza a quemarse (se enrojece y empieza a sentir ardor y comezón), por el nivel del FPS; por ejemplo, 10 minutos x 15 FPS = 150 minutos de exposición, es decir, quedará protegida por dos horas y media. Cuanto más alto sea el factor, mayor será el periodo de protección, el que puede ser leve (2, 4 y 6), medio (8, 10 y 15), fuerte (20 y 30) o intenso (40 o más).
  • Aplique el producto 30 minutos antes de exponerse al Sol y asegúrese de cubrir todas las áreas, especialmente rostro, orejas, pies, manos y detrás de las rodillas; repita la acción cada dos horas o antes si hay contacto con agua.
  • El producto protector elegido debe probarse en pequeña zona de su piel para verificar que no haya reacción alérgica, de forma que si genera irritación cambie a otra marca que contenga compuestos como el indicado antes o consulte al médico para otras sugerencias.
  • Vístase con ropa preferentemente de algodón que cubra todo su cuerpo, así como gorra o sombrero con visera que haga sombra en su rostro, y cubra sus orejas.
  • Use lentes con filtro ultravioleta para proteger sus ojos.
  • Una vez concluida la visita a la playa o alberca, aplique crema hidratante después del baño.
  • Es importante acompañar el cuidado de la piel con una dieta nutritiva y adecuada hidratación, ya que la pérdida de líquido aumenta por mayor sudoración.

Los cuidados que tengamos nos garantizarán vacaciones tranquilas o bien realizar actividades bajo el Sol sin ningún riesgo, así que… ¡manos a la obra!

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