MEDICAMENTOS DE LIBRE ACCESO, SALUD CON RESPONSABILIDAD
Karina Galarza Vásquez
Su administración responsable garantiza solución
a síntomas y padecimientos menores.
¿Quién no ha sufrido gripe, dolores de cabeza
o estómago? ¿O, quizás, ardor en garganta? Estos problemas
de salud suelen ser frecuentes y, en la mayoría de los casos, se tratan
con medicamentos que no requieren receta médica, conocidos como de venta
libre u OTC (de la frase inglesa Over the counter o "sobre el mostrador"),
entre los cuales destacan, por ejemplo, analgésicos (calman el dolor),
antigripales, expectorantes (ayudan a expulsar las flemas), antidiarreicos,
antihistamínicos (disminuyen reacciones alérgicas), multivitamínicos,
antimicóticos (eliminan infecciones ocasionadas por hongos) y antipiréticos
(bajan la fiebre).
La designación de este grupo de fármacos como
de venta libre se debe a que revisten muy poco riesgo desde el punto de vista
de su uso (generan nulas o pocas reacciones adversas, es decir, mínimos
efectos indeseables, como mareo, somnolencia o aturdimiento), pero es fundamental
que quienes acceden a ellos los consuman de acuerdo a las indicaciones señaladas
en el empaque, pues la idea es que las personas puedan tratar síntomas
comunes y leves sin necesidad de acudir al médico.
Sin embargo, hay dependientes de farmacia que venden medicamentos
que sí requieren receta médica, por lo que se presenta la llamada
"autoprescripción", en la cual la persona decide administrarse
fármacos que sólo puede recomendar un médico, con lo que
arriesga su salud y disminuye la eficacia de la formulación. El ejemplo
típico es cuando se recurre a determinado antibiótico para controlar
infecciones, con la única base de que "le dio buenos resultados
a algún amigo o familiar".
Otro inconveniente es la ausencia de control sobre la venta
de medicamentos de prescripción, lo que dificulta al consumidor distinguir
los que puede comprar y manejar por su cuenta, de aquellos que necesariamente
requieren receta. Si se respetara la regulación existente, la persona
que quisiera adquirir el fármaco que le recomendó un conocido
no podría hacerlo sin la prescripción necesaria, característica
común en los países latinoamericanos y algunos del sur de Europa.
Automedicación responsable
Se define como la práctica mediante la cual los individuos
previenen o tratan sus enfermedades con fórmulas autorizadas y disponibles
para su venta sin prescripción médica, mismas que son seguras
y efectivas cuando se utilizan tal como se indica en el empaque.
Entre los síntomas y males menores que pueden tratarse
con este tipo de productos se incluyen: resfriado y gripe, tos, dolor de garganta,
rinitis alérgica, úlceras bucales, mala digestión, acidez
estomacal, estreñimiento, vómito, diarrea, hemorroides, quemaduras
solares leves, verrugas, dolor ligero a moderado y problemas en piel sin gravedad
(por ejemplo, irritación, resequedad y heridas leves).
Reiteramos la extrema importancia de que quede claro que la
automedicación responsable se refiere al uso de medicamentos de venta
libre, y no debe ser confundida con la autoprescripción, donde el afectado
selecciona y consume fármacos muy especializados, como ansiolíticos
(para controlar la ansiedad), antihipertensivos (reducen la presión arterial),
hipoglucémicos (bajan los niveles de glucosa en sangre), antihipertensivos
(reducen la presión arterial) o ciertos antiinflamatorios (esteroideos),
los cuales sólo deben adquirirse con receta expedida por un profesional
de la salud que se haga responsable del tratamiento.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS),
la automedicación responsable permite:
- Prevenir y tratar síntomas
que no requieren consulta médica.
- Reducir la carga de trabajo de
los servicios médicos para el alivio de enfermedades menores.
- Incrementar la disponibilidad
de recursos para el cuidado de la salud en poblaciones ubicadas en zonas rurales
o distantes.
- Capacitar a los pacientes para
que controlen molestias leves.
Dicha práctica debe ejercerla el consumidor racional
y conscientemente para resolver de manera fácil, efectiva y segura algunos
síntomas menores que pueda sufrir y que él mismo identifique o
reconozca. Con esto, la persona asume posición clave y responsable en
el cuidado de su salud, atendiendo afecciones leves que no requieren intervención
médica inmediata, aunque esto no descarta la necesidad de acudir a un
profesional en caso de que el malestar persista (esta leyenda se incluye el
empaque de todos los medicamentos clasificados OTC).
Por otra parte, es importante tener en mente que los fármacos
referidos son sometidos a infinidad de pruebas para asegurar su eficacia y seguridad
en el tratamiento de padecimientos específicos, de manera que puedan
ser utilizados por el consumidor en forma confiable, aun sin ser supervisado
por un especialista. Otro factor fundamental es el auxilio del farmacéutico
al recomendarlos, según los signos que presente el consumidor.
Cabe destacar que los médicos están de acuerdo
en que:
- La automedicación es el
uso de productos de venta libre para el tratamiento de síntomas y dolencias
menores.
- El paciente asume toda la responsabilidad
de su tratamiento.
- Médicos y farmacéuticos
desarrollan papel crucial al proporcionar atención médica e
información sobre la automedicación y correcto uso de los fármacos.
- El período durante el cual
la persona puede automedicarse varía de acuerdo a las circunstancias.
- Es fundamental consultar al médico
cuando los síntomas persisten, empeora el estado de salud, hay dolor
de fuerte intensidad en cualquier región del cuerpo, se ha probado
una o más fórmulas sin que haya mejoría, aparecen efectos
indeseados y si se considera que el malestar es grave.
- Se deben extremar las precauciones
durante el embarazo y la lactancia, o cuando se administran a bebés
o menores de 12 años.
Queda por decir que se estima que casi 60% de los medicamentos
que requieren receta médica se venden libremente en México, y
este panorama es similar en toda Latinoamérica. Al respecto, una de las
causas que conducen a la autoprescripción es la falta de leyes sobre
clasificación y comercialización de los fármacos.