DESCONGESTIVOS NASALES
Las fosas nasales están cubiertas por una mucosa provista
de múltiples vasos sanguíneos, cuya actividad circulatoria facilita
el calentamiento del aire que se inhala para que llegue a los pulmones a temperatura
adecuada. Cuando dichos conductos de la nariz sufren algún daño,
se incrementa la secreción de moco (regularmente transparente y líquido),
hay dilatación (aumento en el tamaño) en capilares e inflamación
en las paredes nasales, cuadro que se conoce como congestión, el cual
genera dificultad y molestia al respirar.
Lo anterior suele ocurrir como respuesta a los siguientes padecimientos:
Bronconeumonía.
Infección causada por una bacteria, de inicio violento y repentino, que
produce inflamación en pulmones y bronquios (conductos por los que entra
el aire).
Bronquitis. Padecimiento
generado por un virus o bacteria que se extiende a los bronquios y los inflama.
Llega a ser muy similar al catarro común, produciendo tos con flemas
amarillas.
Faringitis. Infección
de garganta o faringe, parte posterior de la boca que conduce los alimentos
al esófago, regularmente originada por virus y bacterias.
Gripe. Enfermedad infecciosa
que afecta vías respiratorias y garganta causada por diversos tipos de
virus; es mucho más intensa que el resfriado y suele ocasionar escurrimiento
y congestión nasal, tos, dolor de garganta, estornudos, fiebre y/o dolor
en las articulaciones.
Inhalación de irritantes. Al aspirar sustancias como thiner, éter, humo de cigarro, cloro,
esmaltes o pinturas las fosas nasales se irritan e inflaman, lo que irremediablemente
genera obstrucción y dificultad para respirar.
Laringitis. Inflamación
de la laringe, órgano de las vías respiratorias donde se produce
la voz, ubicado entre la faringe (tubo muscular que se localiza en la parte
posterior de la boca) y la tráquea.
Resfriado. Infección
en vías respiratorias ocasionada por diferentes y numerosos virus, cuyos
síntomas incluyen congestión nasal, estornudos, fiebre, cansancio
y secreción acuosa (líquida) e incolora durante los primeros días,
misma que después se torna espesa, opaca y de color amarillo verdoso.
Rinitis alérgica.
Reacción negativa y exagerada del sistema inmunológico (aquel
que nos defiende de las agresiones externas) cuando se inhalan elementos a los
que erróneamente reconoce como peligrosos. Lo anterior genera la liberación
de histamina, sustancia responsable de la congestión y escurrimiento
nasal.
Sinusitis. Padecimiento
que genera inflamación y obstrucción en los senos paranasales
(cavidades huecas que tenemos dentro de los huesos de la mejilla y que se encuentran
situadas alrededor y detrás de la nariz) debido a infección por
bacterias y virus. Este trastorno disminuye la circulación sanguínea
en las paredes nasales y la cantidad de aire inhalado, lo que favorece todavía
más el desarrollo de gérmenes.
Cuando se sufre congestión en nariz resulta conveniente
recurrir a algún descongestivo nasal, medicamento que tiene la propiedad
de contraer o reducir el diámetro de los vasos sanguíneos de las
fosas nasales para aliviar el malestar y favorecer el mecanismo respiratorio.
Vía nasal
Hay productos que se aplican directamente en la nariz, los cuales se
encuentran en forma de gotas, aerosoles y soluciones, entre los más utilizados
se encuentran:
Oximetazolina. Fármaco que al ser
aplicado en la pared nasal inmediatamente contrae (reduce) los vasos sanguíneos
de las paredes nasales, lo que estabiliza el flujo de sangre y facilita la respiración.
Nafazolina. Aplicado sobre
la mucosa nasal estimula rápidamente a los receptores alfa-adrenérgicos,
responsables de la disminución del tamaño de los vasos sanguíneos
que irrigan el recubrimiento de las fosas de la nariz.
Vía oral
Los descongestivos que se administran vía oral ayudan a combatir
la obstrucción, no obstante, su acción es más lenta; entre
estos productos se agrupan:
Pseudoefedrina. Alivia la congestión
nasal y los síntomas que la acompañan, como estornudos, dificultad
para respirar y dolor de cabeza; la mejoría de estas molestias se observa
después de 30 minutos de haberse administrado el medicamento.
Fenilefrina. Descongestiona
las vías respiratorias gracias a que ayuda a que los vasos sanguíneos
se estrechen.
Naturales
Hay productos y elementos que la Madre Naturaleza ha puesto a nuestro
alcance para mejorar el flujo de aire en las vías respiratorias, los
de uso más frecuente incluyen:
Eucalipto. Su aroma es penetrante, leñoso
y fresco, y se ha usado como descongestivo debido a que relaja y dilata los
tejidos de la tráquea, bronquios y pulmones, alivia las molestias de
los estados gripales o catarrales y es antiséptico (inhibe el desarrollo
de gérmenes) de las vías respiratorias.
Mentol. Posee propiedades
refrescantes y anestésicas, por lo que es ideal inhalarlo para combatir
las molestias ocasionadas por catarro y gripe.
Alcanfor. Se obtiene de
hervir la madera de cierto tipo de árboles asiáticos, y se sabe
que al aspirarlo favorece la respiración y disminuye la inflamación
de fosas nasales y bronquios.
La industria farmacéutica ofrece estos compuestos naturales
en forma de pomadas y ungüentos que se aplican en el pecho para percibir
sus aceites esenciales; asimismo, hay parches que concentran dichos ingredientes
y son útiles para descongestionar las vías respiratorias (pueden
colocarse en pecho o espalda).
No hay que olvidar las propiedades del agua de mar, a la cual,
mediante procedimientos químicos, se le retira gran cantidad de sodio
(sal) para que puedan ser aprovechados los otros minerales que contiene. Entre
estos se encuentran el cobre (desinfectante), manganeso (antialérgico)
y sulfuro (desinflama la mucosa).
Antihistamínicos
Por su parte, los antihistamínicos también llegan a ser
útiles en los casos obstrucción nasal, pues bloquean la acción
de la histamina y, con ello, desaparecen los síntomas propios de la rinitis
alérgica, como congestión, escurrimiento de mucosidad y ojos llorosos.
Entre ellos se pueden encontrar:
Clorfenamina. Actúa
bloqueando a los llamados receptores H1 (aquellos que ocasionan las molestias)
de la histamina, con lo cual se impide que el organismo reaccione ante alguna
sustancia que reconozca como extraña; el problema es que produce somnolencia
en quien la ingiere.
Loratadina. Actúa
en forma similar a la clorfenamina aliviando los síntomas, pero a diferencia
de este medicamento no ocasiona sueño porque no pasa al cerebro.
Como puede ver, hay diversos productos con los que se puede
controlar la congestión nasal, cuyo uso no debe exceder las recomendaciones
del fabricante. Recuerde que si el problema dura más de tres días
es preciso acudir al médico otorrinolaringólogo para que efectúe
un diagnóstico y recomiende un tratamiento más agresivo.
Consulte a su médico.