COMEDONES
El análisis microscópico
nos permite descubrir que a lo largo de la epidermis (capa superficial de la
piel) se diseminan gran cantidad de poros, es decir, pequeñísimos
orificios a través de los cuales se excretan cabello y grasa (producida
por las glándulas sebáceas, la cual se conoce como sebo), cuya
finalidad es proteger a la piel, así como sudor, que ayuda a regular
la temperatura corporal.
En zonas del cuerpo como rostro, cuello, hombros y espalda,
los poros pueden obstruirse debido a la acción de bacterias (sobre todo
del tipo Propionebacterium acnes), sebo seco, sustancias contaminantes o células
muertas producto de la descamación natural de la piel, creando un conjunto
de materia compacta conocida también como comedón.
Aunque este tipo de imperfecciones se presentan en todas las
personas, son más comunes en quienes poseen cutis graso o padecen acné,
pues se ha observado que en ellos se acentúan aquellos factores que facilitan
la obstrucción de los poros.
De acuerdo a varios dermatólogos, las lesiones generadas
por el acné se clasifican en inflamatorias y no inflamatorias; dentro
de las primeras se encuentran los granos y "barros" de contenido líquido
o pus, en tanto que las segundas engloban a los comedones abiertos o cerrados,
que generalmente se presentan en cuadros no muy graves.
Se conocen tres tipos de comedones:
- Microcomedones. Son diminutos y suelen pasar desapercibidos en buen número de casos.
- Cerrados o de cabeza blanca. Son más grandes y permanecen debajo de la piel; crean pequeña protuberancia y son un poco más difíciles de extraer. También se les conoce como espinillas.
- Abiertos o de cabeza negra. Formados por materia de idénticas estructura que los anteriores, sólo que no están cubiertos por la epidermis y entran en contacto con el aire, por lo que modifican su estructura química (se oxidan) y por ello se oscurecen, adoptando la típica apariencia de "puntos negros"
Se considera que un paciente con comedones sufre un problema
leve, moderado o severo de acuerdo a la cantidad de poros afectados, aunque
también se debe tomar en cuenta la severidad de cada caso. Al respecto,
cabe aclarar que cuando un poro permanece obstruido por largo periodo de tiempo
y existen muchas bacterias en la piel, pueden formarse abscesos con pus, es
decir, lesiones muy dolorosos y de tamaño considerable que llegan a requerir
tratamiento médico a base de antibióticos para mejorar. En cuanto
más se complique la recuperación, mayor será la posibilidad
de que la herida deje cicatriz.
Prevenir y corregir
Los comedones son más comunes durante la adolescencia,
ya que es justo en este periodo cuando los niveles hormonales presentan un incremento
que tiene entre sus consecuencias el aumento de tamaño y la estimulación
de la actividad de las glándulas sebáceas. De esta manera, el
riesgo de que un poro se obstruya es mucho mayor que en etapas anteriores o
posteriores de la vida.
Por otra parte, se sabe que el organismo de la mujer se sujeta
a constantes cambios hormonales, de modo que durante el embarazo y en los días
previos a la menstruación tiende a generar más grasa en la piel
que en otras ocasiones; debido a ello las féminas son más propensas
por naturaleza a sufrir este tipo de lesiones.
Aunque en menos casos, la obstrucción de los poros puede
deberse a deficiencias en la higiene de la piel, así como a la utilización
de cosméticos, lociones o cremas que no son bien recibidas por el cutis.
Así, además del exceso de sebo se genera acumulación de
células muertas, bacterias y/o sustancias tóxicas que obstruyen
los poros.
En resumen, las medidas más recomendadas para evitar
la formación de estas lesiones cutáneas son:
- Limpiar la piel con agua y jabón suave por la mañana y por la noche. Se recomienda que esta rutina no se realice más de dos veces al día, ya que podría resecar la piel de manera notable.
- Secar el rostro, espalda o zonas afectadas ejerciendo presión con una toalla, nunca tallando.
- Recurrir al uso de limpiadores especiales para el rostro (lociones astringentes) en caso de poseer cutis muy graso, ya que sólo así es posible retirar impurezas que el jabón no puede remover.
- Aplicar productos hidratantes o de tratamiento para el acné de acuerdo a la prescripción del dermatólogo.
- Mantener el cabello limpio, especialmente si es graso, ya que puede transportar partículas que obstruyan los poros.
- Humectar frecuentemente a la piel afectada en rostro y cuerpo con productos no grasosos.
- Incluir más frutas y agua en la dieta diaria, y moderar el consumo de dulces, bebidas gaseosas y alimentos muy grasos o fritos.
- Utilizar cosméticos y limpiadores hipoalergénicos, es decir, están formulados para no generar reacciones alérgicas.
Tener hábitos de higiene adecuados es muy importante para evitar que los poros se obstruyan por la acumulación de suciedad,
y precisamente en este sentido son de gran utilidad las cremas exfoliantes,
pues limpian la piel profundamente y eliminan células muertas, puntos
negros y grasa. Es importante no emplear este producto si hay granitos o barros,
ya que puede incrementar la gravedad de estas lesiones.
Otro recurso de gran utilidad para prevenir la aparición
de comedones es el uso de mascarillas de barro, plantas medicinales, frutas
y otros agentes limpiadores e hidratantes, tales como fresa, naranja, sábila,
jojoba, tomillo, yogurt, clara de huevo y avena, debido a que equilibran de
manera adecuada el estado de la piel y la liberan de impurezas.
Tratamiento
Una vez que ha surgido un comedón y genera un granito
es muy importante no exprimirlo y evitar tocarlo repetidamente con los dedos
u objetos, pues de lo contrario se incrementa la inflamación, se corre
el riesgo de que se presente una infección y retrase considerablemente
la recuperación, además de que puede generarse cicatriz notable.
En casos leves basta con óptima limpieza para remover
paulatinamente estas marcas en la cara y cuerpo, pero en casos complicados la
extracción de los comedones debe efectuarla un cosmetólogo profesional,
el cual logra la limpieza adecuada de la piel a través de métodos
manuales o mediante el uso de instrumentos especiales.
Los centros de cosmetología y belleza cuentan con varios
recursos para mejorar la apariencia del rostro y piel, pero básicamente
siguen los mismos pasos. En principio, utilizan vapor, cera especial u otra
fuente de suave calor para que los poros se abran y la piel se oxigene. Luego
se procede a extraer los comedones y después a la cauterización,
procedimiento que cerrará los poros para que no entren impurezas.
En casos muy severos se recurre a un sistema intensivo o "desincrustación".
Primeramente se aplica loción especial en el cutis y regiones afectadas
y, a través de masaje, se logra que la piel la absorba; a continuación,
se emplea pequeña terminal de impulsos eléctricos (ionizantes)
que con ayuda de la solución antes aplicada genera un cambio molecular
en el comedón, de modo que la grasa se transforma en una sustancia parecida
al jabón (se saponifica), la cual facilita la extracción. Se requiere
al menos de dos sesiones para efectuar esta labor.
Por último, se debe mencionar que en el mercado existen
productos o parches especiales que se emplean para erradicar los "puntos
negros"; sobre ellos hay que aclarar que sólo eliminan la parte
superior de los comedones abiertos, por lo que la solución que brindan
es sólo temporal y no evitarán que en un par de días se
presente el mismo problema. En conclusión, puede afirmarse que son útiles,
pero sólo para emergencias.
Consulte a su médico.